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TEATRO DE LOS ANDES / Bolivia

* Hamlet, de Los Andes, versión libre sobre el texto de W. Shakespeare

La muerte del padre. Una de las pruebas de la vida a la cual cada uno de nosotros es llamado. Pero, ¿qué pasa cuando la muerte no basta para cerrar la relación, cuando uno es perseguido por fantasmas que insisten en no hacer las paces con los que quedamos vivos?

 

¿Quién es Hamlet? ¿Es apenas un personaje bajo el umbral de una puerta, siempre a punto de atravesarla pero que jamás consigue decidirse a hacerlo? ¿Es la esencia de la humanidad y sus posibilidades y decisiones, a veces basadas en los vanaces de nuestro pensamiento, a veces coladas a formas más ancestrales y menos lógicas? ¿Es la esencia de cada uno de nosotros, que en realidad no sabemos si el siguiente paso es el correcto porque incluso nos cuestionamos sobre quiénes somos en realidad? ¿Es Hamlet el propio Teatro de Los Andes?

 

En Bolivia existen muchos casos de gente que ha perdido la posibilidad de una comprensión del “sí mismo”, a partir de la pérdida de las raices. Incluso hay una casta de “marginales” denominada “los aparapitas”, que son personas que fueron del campo a la ciudad en busca de mejores opciones y para ello abandonaron sus comunidades originales (comunidades autóctonas alejadas de las ciudades que poseen cosmovisiones propias y muy particulares); al hacer ésto pierden el derecho de retornar y, siendo que no pueden realmente insertarse a la cultura urbana, terminan trabajando de cargadores para ahorrar cada semana unos centavos que quizás les alacanzarán para morir ahogados en alcohol el domingo. Y mientras no consiguen su objetivo de morir, se refugian en el alcohol para olvidar o tal vez para recordar. Bajo el peso de los bultos que cargan, no se puede hacer más que ir a paso a paso hacia el destino final…

Ser o no ser, esa es la cuestión. Ser qué, quién, y cómo.

 

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FICHA ARTÍSTICA

OBRA: Hamlet, de Los Andes (versión libre de Hamlet de William Shakespeare)

CREACIÓN COLECTIVA: Teatro de los Andes

ELENCO: Lucas Achirico, Gonzalo Callejas, Alice Guimaraes

TEXTO: Diego Aramburo

DIRECTOR INVITADO: Diego Aramburo

ASISTENTES DE DIRECCIÓN: Giulia D’Amico, Lola Joulin

IDEACIÓN ESCENOGRÁFICA: Gonzalo Callejas

REALIZACIÓN ESCENOGRÁFICA: Gonzalo Callejas, Orlando Oliva, Don Eulogio

PINTADO DE ESCENOGRAFÍA: Cesar Torrico

VESTUARIO: Alice Guimaraes, Danuta Zarzyka, Giulia D’Amico

DIRECCIÓN MUSICAL: Lucas Achirico, David Arze

COMPOSICIONES: David Arze

PRODUCCIÓN: Teatro de los Andes

COORDINACIÓN GENERAL: Giampaolo Nalli

 

“HAMLET DE LOS ANDES”

 

Es el montaje más valioso, innovador y trascendente entre casi una veintena de títulos vistos durante enero, dentro y fuera del Festival Santiago a Mil. Y cautivó, parece de perogrullo, por su teatralidad. Por la manera ingeniosa de resolver dificultades escénicas y por levantar un puente sólido entre la cultura occidental (exclusiva y excluyentemente racional, reflexiva, intelectual, dialogante) y la cultura indígena andina (más intuitiva e instintiva, sensual y sensorial, sin embargo, también íntima, reflexiva y dialogadora).

Y, en especial, porque construye una ecuación escénica en que un hombre, junto con vivir la anécdota de su vida, es capaz de introducirse en los niveles más profundos del alma del ser humano y pasearse, al mismo tiempo, por los andenes de la tragedia, el humor, la comedia, el absurdo y las tradiciones originarias indígenas. En una versión en que Shakespeare aparece en todo su esplendor como gran dramaturgo.

Buena parte de la excelente presentación que tuvo la compañía boliviana Teatro de Los Andes (fundada en 1991) en la sala “Antonio Varas se debe al director invitado Diego Aramburu. Considerado uno de los más importantes e influyentes de la cultura boliviana actual, ha obtenido ocho veces el Premio Nacional de Teatro en Bolivia y su nombre es conocido en otras latitudes.

 

Traspasó al montaje una mirada joven y madura, centrada en el trabajo del actor, con textos colectivos que situaron la travesía de Hamlet en los momentos culminantes (la relación con el padre y Ofelia, la muerte, la venganza y la espectacular escena de los comediantes, entre otros hitos. Una escenografía a propósito monumental y ampulosa (altas cortinas funerarias, leves al soplo del viento) contrastó con la sencilla utilería: una mesa, una puerta, un balde con agua y unos cuantos objetos mas.

 

Al interior de este espacio escénico se movieron los dos actores y la actriz del elenco (Lucas Achirico, Gonzalo Callejas, Alice Guimaraes), fundamentales en el excelente resultado de la obra. Protagonizaron a variados personajes sin perder la continuidad de la obra y transitaron con propiedad por la tragedia, el humor, el absurdo, el juego, la reflexión, aportando una dinámica vertiginosa como también instantes que exigían una energía controlada.

 

Entre las escenas destacadas está el momento en que el elenco, vestido de la misma manera, entra y sale coreográficamente por una puerta (una actitud reiterativa y titubeante que refleja estar dispuesto a aceptar una exigencia y cumplir con una misión de amor y venganza); la muerte de Ofelia, con la joven dentro de un tarro con agua que después se vierte sobre su cuerpo; el instante en que los comediantes, manipulados por Hamlet, exhiben una obra que denuncia la forma en que el rey y padre del joven fue asesinado (los dos actores se disfrazan de mujer, con polleras indígenas, y participan en una tradicional pelea de box); y la escena del comienzo, con Hamlet rasgando y comiendo el rostro de su padre muerto, metáfora del afecto filial a través de la apropiación física del padre, manifestación de la idea y la realidad de la  muerte en la cultura originaria, una escena de gran teatralidad y estremecedora de amor y dolor.
“Hamlet de los Andes”, lo mejor del enero teatral.

  

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